“Conventillo Medio Mundo”: su historia vive, sitio emblemático para la práctica del Candombe
El 3 de diciembre de 1978, niños, jóvenes, adultos, personas mayores, familias enteras fueron trasladadas en camiones de basura a lo que había sido la fábrica textil "La Aurora" junto a algunos muebles, sillas, mesas, camas y ropas que pudieron agarrar. Para los niños parecía una fiesta, para los demás una tragedia. Los vecinos quisieron acercarse para ver lo que sucedía pero una barrera les impidió llegar hasta el lugar, donde estaban sus amigos, sus padres, sus hermanos.
Se encontraban ahora, de un día para el otro, en el barrioCapurro; y lo habían perdido todo: trabajo, educación, salud, sus vínculos y hasta su privacidad. Luego, en el 1980 fueron llevados a Cerro Norte y desde ahí, dispersados por la periferia. Algunos murieron de tristeza y otros hicieron lo que pudieron, conviviendo con el desarraigo, el desconcierto y la incertidumbre.
El “Conventillo Medio Mundo” se originó como “Conventillo de Risso”, ya que recibía el nombre del apellido de sus propietarios. Fue muy conocido también por “Conventillo de Cuareim” porque se encontraba en la calle Cuareim 1080. Este tipo de viviendas fueron construidas cuando Montevideo comenzó a extenderse más allá de la Ciudad Vieja y estaban destinadas a la clase social más baja formada por afrodescendientes, inmigrantes y desplazados rurales. Habían 115 en la zona.
Su estructura estaba formada por un gran patio central que reunía a su alrededor 55 habitaciones y 4 letrinas. Las piezas eran muy pequeñas, vivían muchas personas en cada una de ellas y todo sucedía allí, se cocinaba, se dormía, todo. La mayoría de sus residentes eran afrodescendientes pero también habían otras comunidades de escasos recursos económicos. Gregoria Cortéz, una entrerriana bajita y con menos de 30 años era la Capataza del Conventillo, encargada de mantener el orden y cobrar la renta. Es en estos espacios de convivencia donde comienza a generarse un gran sentido de pertenencia e identidad barrial alineada al sur de Montevideo, el Barrio Sur.
El Medio Mundo y su patio central fue un sitio emblemático para la práctica del Candombe, género musical y danza de origen afrodescendiente. En una ocasión, pensando en crear una nueva comparsa y qué nombre le pondrían, estaban los hermanos Silva, la familia Martirena, Acosta y otras más, y Carlos Páez Vilaró comentó que había leído un libro de Lanuza, un argentino que contaba cómo los africanos vinieron esclavizados y que el libro se llamaba Morenada. El nombre sonó y así fue como se llamó la histórica agrupación que tuvo 50 años ininterrumpidos en el Carnaval y que dejó su legado a las comparsas “Lonjas de Cuareim”, “Cuareim 1080” y al carnaval, con su toque característico y particular.
El Conventillo también fue un lugar fundamental para las mujeres afro que, en su rol laboral de lavanderas, de hacer el servicio doméstico durante generaciones, tenían la oportunidad de trabajar en su hogar. Otra parte de la rica historia y cultura que nos dejaron fue el deporte, allí también se originó un equipo de fútbol “El Yacumenza”.
Hace unos días, parada en la vereda enfrente al Conventillo junto a otras personas, escuché esta historia que les conté y también: “En el 2009 pusieron esta placa, se viene trabajando en una política de reparación”, “Hoy al edificio no se puede entrar, hay que pedir permiso, es algo privado. La 1080 como homenaje terminaba sus ensayos acá pero ahora no pueden terminar más, entonces terminan un poquito más allá.”
